Es siempre importante la expectativa que causa ver una película de la cual todo el mundo anda hablando por una cosa o por otra. En mi caso, trato de no leer críticas ni ningún blog sobre la película en cuestión, pero sí escucho los comentarios que pueden decir en algún show que pillo por internet. En esta oportunidad me aventuré por los caminos nevados y frios de Manchester y una historia tan desoladora y fría como la época del año en la que se desarrollan los eventos en esta película.

  Una pelicula que se mueve entre el presente y el pasado, dando pequeños vistasos de relaciones importantes que se forman en la vida. Entonces, ¿Cómo haces cuando pierdes a tu cuidador? ¿A esa persona que es la que se encarga absolutamente de que todo esté bien a tu alrededor? Es una de las interrogantes de esta cinta. La vida y sus perdidas, los errores y las consecuencias de estos muestran a Lee, un hombre que se encuentra atropellado por las perdidas y los recuerdos. Debo de decir que la actuación de este chico Cassey Affleck, quien encarna a Lee, me parecio genial. La forma en la que logró mostrar lo que es”morir en vida” y el peso de cada acción del pasado definitivamente le valen la nominación a los Oscars y el el premio Golden Globe que se llevó a principios de año como mejor actor en un drama. Personalmente, le tenía muy poca fe a este actor al ser hermano de Ben Affleck- para mi, uno de los peores actores que puede existir- pero no fue así.

   Por otra parte, hay que destacar el trabajo actoral de Michelle Williams quien encarna a Randi, esposa de Lee y que definitivamente esta relación muestra como las parejas son de alguna manera el refeljo de la otra. También cabe destacar la dirección de esta cinta al igual que la fotografía y la banda sonora- esta última me pareció que fue lo que le terminó de dar ese toque de melodrama y de sentido a las memorias del personaje principal de esta historia- (destaco la inclusión de Adagio como parte escencial en uno de los recuerdos mas importantes en esta larga duración.)

  Ciento treinta y cinco minutos de humanidad, de un trabajo actoral a mi parecer impecable, donde destacan la valentía de aceptar lo imcapacitado que se puede estar como persona para asumir algunas responsabilidades, aceptar que hay dolores y perdidas que se llevan encima como una carga mortal, las actitudes autodestructivas y tambien hasta quizás llegar a un poco de transformación que ofrezca algo de espacio para nuevas experiencias y la importancia de los rituales que hacemos como humanos para mantener  a aquellas personas que perdimos vivas.

  Veanla, conversenla, compartanla, comentenla, critiquenla, que para mí tiene bastante tela que cortar.

Advertisements